domingo, 8 de marzo de 2015

¿Qué significa mmmm?

El lenguaje es mágico. Bajo esta afirmación se oculta una realidad que conforma ese arte misterioso y desapercibido de la palabra. La mayoría de las veces pasa inadvertido como consecuencia de la falta de interés que puede llegar a suponer lo cotidiano, mundano y vulgar. En cambio cobra fuerza y despierta nuestra agudeza intelectual cuando apreciamos el valor de lo que se dice o de la boca de quien sale.

Es en esas situaciones cuando entra en juego la hermenéutica: la ciencia de la interpretación. El "¿qué habrá querido decir?" es tan viejo como el mundo y todo por que la interpretación no es baladí. Si tradicionalmente lo eran los textos sagrados, ordenadores de la vida en la tierra durante milenios, y posteriormente le siguió la interpretación de las leyes de los hombres, el ser humano se ha retorcido en su lecho desde la noche de los tiempos anteriores a la aparición de la escritura, estrujando sus pensamientos para saber discernir un "mmmm" en un momento y lugar determinado.

La interpretación es un arte severo y exigente en el cual se corre el riesgo de deslizarse en el camino del error a la menor ocasión. Si de por si debemos atender al contexto, a la situación física de la persona o a su estado anímico, tal y como se van eliminando factores de la ecuación nace la duda, y dependiendo de la situación puede llegar a estremecerse el corazón ante la confusión del resultado.

Si la importancia de la conversación trasciende de la decisión de ¿tomará el Señor la sopa o la ensalada? y queremos ir para nota, se producirá un redoble de tambor seguido de un silencio sepulcral cuando entren en juego las onomatopeyas, siendo el más temido de entre las sombras el "mmmm".

Desconozco si alguien se habrá detenido a realizar un estudio sesudo sobre los orígenes histórico-evolutivos del "mmmm" (cosa que no sería sorprendente ante lo profundo y dilatado de la curiosidad científica humana) pero no me extrañaría encontrar un humilde artículo doctrinal que afirmase que nos encontramos ante un fósil viviente del lenguaje. Y es que bajo la grafía de esas cuatro letras "M" juntas se encierra el germen de lo que somos: el pensamiento.

Podrá parecer exagerado, pero dentro de un "mmmm" se guarda un significado tan profundo y vasto como el cosmos, en tanto que lo es todo y nada a la vez. Si alguna vez alguien te ha respondido con un "mmmm" y te has parado a analizarlo, lo primero que tienes que sacar en conclusión es que esa persona te importa. Lo segundo que tienes que reconocer es que al dudar de su significado y verte asaltado por la incertidumbre, tu mismo pasas a formar parte de esa onomatopeya, porque habrás respondido con otro "mmmm".

Parece mentira como esas tres o cuatro letras pueden encerrar multitud de acciones, objetivos y medios para alcanzarlos. Duda, aprobación, deseo, reproche, satisfacción, placer o incluso la mayor apatía e indiferencia del que escribe por escribir. Y todo ello limitándonos al plano escrito, sin entrar en el lenguaje no verbal, y sin introducir en escena los puntos suspensivos, que darían juego para hacer otra entrada y que pueden llegar a ser terribles por los matices que pueden llegar a representar al final de unas líneas.

Lo único verdadero y que realmente importa de todo esto es que da igual la interpretación que le quieras dar a ese "mmmm". Encontrarás multitud de preguntas en este oráculo e interprete en que se ha convertido Internet. Si tienes dudas puedes preguntar, o mejor esperar pues tarde o temprano serán los actos los que disipen la niebla de las palabras y te enseñen la realidad del camino.

Al final es cierto aquello de "La verdad duele, la mentira mata, pero la duda...tortura", aunque toda frase que acaba en gracias sabe a gloria. ¡No pierdas más el tiempo!.

"Mmmm"

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